Sintitul1

Extensión universitaria, su influencia actual en la formación del estudiante de las Ciencias Médicas

University extension activities, current influence on the education of medical students

Lázaro Pablo Linares Cánovas 1, Liyansis Bárbara Linares Cánovas2, Reinier Alpí García3, Liban Días Pardo4
1Estudiante de tercer año de Medicina. Alumno ayudante de Neurocirugía. Facultad de Ciencias Médicas "Dr. Ernesto Che Guevara de la Serna". Pinar del Río. Cuba.
lp.knovas@ucm.pri.sld.cu
2Estudiante de tercer año de Medicina. Alumna ayudante de Geriatría. Facultad de Ciencias Médicas "Dr. Ernesto Che Guevara de la Serna". Pinar del Río. Cuba.
3Estudiante de segundo año de Medicina. Alumno ayudante de Cardiología. Facultad de Ciencias Médicas "Dr. Ernesto Che Guevara de la Serna", Universidad de Ciencias Médicas de Pinar del Río, Pinar del Río, Cuba. alpi@ucm.pri.sld.cu
4Licenciado en Lengua Inglesa. Facultad de Ciencias Médicas "Dr. Ernesto Che Guevara de la Serna". Pinar del Río, Cuba.


Introducción | Desarrollo | Conclusiones | Referencias Bibliográficas

 

RESUMEN

Introducción: la universidad, como institución rectora del proceso de formación de un profesional consecuentes con el ámbito internacional en que se ve inmerso, se ve obligada constantemente para dar solución a tal tarea, a perfeccionar y actualizar sus procesos sustantivos: docencia, investigación y extensión; siendo este último una de las vías en las que la Universidad demuestra su carácter de centro cultural de suma importancia para el desarrollo.
Objetivo: describir el papel de la actividad extensionista como proceso sustantivo de las universidades en la preparación del estudiante de las Ciencias Médicas, así como su influencia en el desarrollo y transformación de la sociedad.
Métodos: se emplearon como métodos de orden teórico el análisis documental y la sistematización, los cuales permitieron organizar y extraer información relevante a partir de la amplia revisión bibliográfica realizada sobre el tema. Teniendo como base los principales gestores de información y recursos disponibles se utilizaron como términos preferentes "extensión" y "gestión universitaria".
Conclusiones: la extensión universitaria hoy en día cobra una gran importancia en cuanto a la formación multifacética del futuro egresado de las ciencias médicas, siendo además una vía para fortalecer los vínculos Universidad-Sociedad, desde la promoción de salud, con énfasis en la cultura salubrista, garantizando en el proceso una transformación del entorno en el que se desenvuelve el estudiante.

DeCS: Educación médica; Universidades; Estudiantes de Medicina


 

ABSTRACT

Introduction: the university, as the leading institution to train a consistent professional involved in the international context, is constantly forced to solve this task, to improve and update its substantive processes: teaching, research and extension activities, where in this last aspect, the university shows its features as a cultural center of great importance for students' development.
Objective: to describe the role of extension activities as a substantive process of universities in the training of medical-science students, as well as analyzing its influence on the development and transformation of the society.
Methods: as theoretical methods documentary analysis and systematization were used, which helped to organize and to extract relevant information from the extensive literature review on the subject and taking as a basis the main information and resources available where the key-words used were "extension" and "university management".
Conclusions: university extension activity today is of great importance in terms of the multifaceted training of future graduates of medical sciences, and it is also a way to strengthen the links between university and society from health promotion, emphasizing on the public health culture, ensuring a transformation and development of the context where the medical students are trained.

DeCS: Medical education; Universities; Medical students


 

INTRODUCCIÓN

La sociedad, en su desarrollo, tiene necesidades que son encomendadas a diversas instituciones educativas entre las que se encuentra la universidad. Esta última, como institución social, tiene la misión fundamental de conservar, desarrollar y promover la cultura, incluyendo no solo los aspectos científicos, productivos y tecnológicos, sino los valores, sentimientos, tradiciones y raíces históricas de esa sociedad, a través de sus diferentes formas de manifestación para dar respuesta a las necesidades del desarrollo cultural integral en su más amplia acepción. Desde sus orígenes, las universidades han sido reconocidas como instituciones que atesoran todo el conocimiento que la humanidad acumula, a lo que se encuentra estrechamente ligada la protección y el fomento del saber. En la actualidad existen marcadas diferencias entre las condiciones del mundo moderno y el de hace apenas unas décadas, dadas por el complejo proceso de globalización que vive la humanidad. En cierta medida, la dinámica de estas nuevas condiciones incide en la pérdida de valores del ser humano y en el alejamiento de su verdadera dimensión humanista. El panorama anterior tiene gran repercusión en la Educación Superior, retándola a cambiar y desarrollar nuevas políticas y estrategias para dar respuesta efectiva a los más ingentes problemas económicos y sociales.1-3

En la conferencia inaugural del evento internacional "Universidad 2010", el entonces Ministro de Educación Superior, Díaz Canel Bermúdez, expresó lo siguiente refiriéndose al modelo de universidad que se propugna en Cuba: "Que sea un centro para la preservación, promoción, creación y difusión de la cultura en su acepción más amplia. Que forme hombres y mujeres de pensamiento, preparados para construir y defender su futuro socialista, con una cultura general integral, capaces de disfrutar como dijera Martí de "toda obra humana que les ha precedido" y apreciar, disfrutar y multiplicar la obra humana de su tiempo". De modo que estas instituciones están concebidas para propiciar la formación socio-humanista, la reafirmación de la identidad cultural y nacional, y demostrar la superioridad del sistema socialista cubano y la formación de valores que implican mejorar la calidad de vida espiritual; tanto en el campus universitario (intrauniversitario) como en su entorno (extrauniversitario). Se trata de la llamada extensión universitaria, la cual constituye uno de los procesos medulares de la Educación Superior en Cuba y tiene hoy una extraordinaria importancia gracias a la difusión que viene alcanzando en el ámbito mundial.3, 4

La razón de ser de la universidad contemporánea es satisfacer las necesidades sociales e individuales, a partir de la preparación del ser humano como ente activo en la sociedad en la que se desempeña. Para poder dar cumplimiento a esta misión, la universidad, en tanto institución formativa y transformadora, requiere aglutinar todo su quehacer y proyectarlo, a través de un proceso fundamental: la extensión Universitaria, facilitando el vínculo universidad-sociedad a través de la promoción de las diferentes formas de cultura (científico-tecnológica, artístico-literaria, cultura física, de salud, socio-humanística, económica, jurídica, político-ideológica, entre otras), para dar respuesta a las necesidades de superación y capacitación, por lo que contribuye al desarrollo cultural integral. La extensión se produce mediante la actividad y la comunicación, se orienta a la comunidad universitaria y a la población en general, se puede realizar dentro y fuera de la universidad, es parte de la interacción entre la universidad y la sociedad y tiene como propósito promover la cultura; estas constituyen las características esenciales de la extensión como función universitaria y la precisión de sus cualidades externas como expresión fenoménica.5-6

Es en este contexto donde resalta el papel de la extensión Universitaria como una importante función social y un proceso formativo integrador de los vínculos universidad-sociedad, o sea, entre las diversas formas de la cultura universitaria y su entorno comunitario, regional, nacional e internacional. La extensión Universitaria, dada su importancia y complejidad, debe enmarcarse en una perspectiva estratégica y en su correspondiente expresión dentro de la planeación, tanto a nivel del Sistema de la Educación Médica Superior, como al de las propias instituciones y sus estructuras.3

Por las razones previamente expuestas, resulta evidente que la ganancia en conocimientos acerca de la extensión Universitaria constituye una necesidad; justificada, por la incidencia que tiene la misma en la actualidad. Así cabe preguntarse ¿cuáles son las características que distinguen el proceso llevado a cabo por la extensión en las Universidades de Ciencias Médicas? La búsqueda de respuestas a esta interrogante llevó al desarrollo del presente trabajo, el cual tuvo como objetivo describir el papel desempeñado por la extensión universitaria en la preparación del estudiante de las Ciencias Médicas, así como su influencia en la transformación y desarrollo de la sociedad.

 

DESARROLLO

Para poder comprender el papel de la extensión, como proceso sustantivo de las Universidades de las Ciencias Médicas, se hace necesario en un primer momento hacer el análisis de su surgimiento, para poder dilucidar posteriormente cómo ha ido evolucionando con el transcurso de los años y el cambio de las condiciones propias de cada época, hasta llegar a la actualidad.

Entre las razones que destacan el surgimiento de la extensión universitaria se encuentra la expansión de los ideales de la Revolución Francesa; desde el punto de vista socio-económico, el desarrollo de la Revolución Industrial y la organización del proletariado de clase; desde una perspectiva filosófica, la instauración de nuevas corrientes de pensamiento del siglo XIX; en el ámbito académico, la reforma traída por la Universidad de Berlín; y por último, la aparición de varios movimientos artísticos, entre los que destacaría el Romanticismo.7

En un clima de inquietud y ebullición cultural nace el término `extensión', acuñado por Posada8 en 1911, quien la concibe y define como: Toda labor expansiva de carácter educativo y social, realizada por la Universidad fuera de su esfera oficial docente. Lo cual respondía convenientemente a las demandas sociales del momento y a la inquietud de los intelectuales universitarios del primer cuarto del siglo XX, quienes manifestaban su interés y preocupación por la expansión de dicha cultura. Ello tuvo también sus antecedentes en las iniciativas del profesor James Stuart de la Universidad de Cambridge a fines del siglo XIX, o de otros de la Universidad de Oxford, que organizaban clubes (Toynbee Hall) donde se intentaba que los universitarios fraternizaran con los obreros y que el ideal universitario llegara a las capas más desfavorecidas socialmente.1, 9

En Latinoamérica, no fue hasta 1918, con la reforma de Córdoba en Argentina, que se habló por vez primera de la extensión como función social inherente e inseparable de la Universidad; aunque ya con anterioridad se habían registrado algunos movimientos que podrían calificarse relativos a la extensión. En 1957, la Unión Universitaria de América Latina (UDUAL) celebró en Santiago de Chile, la I Conferencia Latinoamericana de Extensión Universitaria y Difusión Cultural, en la cual se redefinió el concepto de extensión vigente hasta ese momento, precisando que ésta debía proyectar, de manera dinámica y coordinadamente, los conocimientos, estudios e investigaciones de la universidad, vinculando al pueblo con la misma, para permitir a todos la participación en la cultura universitaria y contribuir al desarrollo social y la elevación cultural del pueblo. En 1972, se celebró la II Conferencia, y surgió un nuevo significado del concepto de extensión universitaria basado en su función rectora para el logro de una relación directa entre la Universidad y la Sociedad. En resumen, vistos los orígenes y evolución del término, es posible señalar que actualmente no existe un modelo uniforme, y aunque se tiende vertiginosamente a la globalización, no es posible dejar a un lado que esa cultura global sigue estando matizada por la especificidad cultural de las diferentes zonas educativas a nivel mundial. En el presente existen muchas variedades locales determinadas por las peculiaridades históricas y el entorno físico de cada lugar, así como por los hábitos y modos de vida de la sociedad en que se encuentra la universidad.7, 10

Corresponde entonces hacer ese mismo análisis en Cuba, ya que como se había visto anteriormente, las condiciones de cada país son únicas e irrepetibles, y por ende sus necesidades también lo son, marcando entonces la diferencia de la extensión que va a estar al frente de este proceso universitario. Teniendo esto es entonces necesario analizar la metamorfosis por la cual ha ido transitando hasta llegar a la extensión que se conoce hoy.

Durante la etapa colonial y semicolonial, primaron las mismas tendencias que caracterizaron a las universidades latinoamericanas, en general. Corresponde a esta etapa la intención expresa de plantear la necesidad de que la universidad participe en la solución de los problemas sociales, económicos y políticos, también se expresa la importancia de divulgar las ciencias particulares y la cultura, especialmente entre los sectores sociales marginados de la enseñanza universitaria. Sin embargo, conviene aclarar que, aunque existieron intentos aislados de actividad extensionista, estos, en su mayoría, fueron frustrados por la situación sociopolítica existente en el país. En el Mensaje educacional al pueblo de Cuba, editado en el año 1960 y conocido como el primer documento programático de la Educación cubana, se vislumbra como interés de la política educacional del país, desarrollar un hombre nuevo, capaz de enfrentar las nuevas exigencias y transformaciones sociales. Sin embargo, los cambios sociales acontecidos hacen que la gestión extensionista concebida se descentralice y se diluya en otras funciones y estructuras de la Universidad.2

En 1976 se crea el Ministerio de Educación Superior, el cual asume toda la dirección metodológica de los Centros de Educación Superior en el país y se instituyó también el Ministerio de Cultura, con lo cual se ratifican los departamentos de actividades culturales en las universidades. Estos departamentos se crean con el propósito de ofrecer atención al profesional en formación, en el sentido más abarcador de la cultura. Dentro de esta política, un lugar indiscutible lo ocupa el Programa de desarrollo de la Extensión Universitaria, creado en 1988.11

Posteriormente con el advenimiento del Período Especial, la isla sufre una serie de transformaciones, las cuales repercuten en varias esferas, en especial la económica, y en medio de esta situación se puede observar una disminución de las actividades extensionistas, justo en el momento en el que se evidencia la necesidad de un aumento de las mismas, como herramienta necesaria por el estudiantado. No obstante, son incorporadas las actividades de carácter comunitario, las cuales contaban con una buena aceptación.

En esta etapa se definió un modelo de extensión Universitaria para la Educación Superior Cubana, como consecuencia de importantes investigaciones realizadas en este proceso, lo cual propició un salto cualitativamente superior en esta área, al precisar la extensión Universitaria como proceso formativo.2

En la actualidad se vive el surgimiento de un nuevo tipo de sociedad, marcado por los cambios en el entorno social y, por ende, en el universitario, ante el protagonismo cada vez mayor de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Las TICs en los procesos educativos y en la vida diaria, hace que se produzcan modificaciones en la manera de concebir la extensión universitaria; pues hacen falta cambios socioculturales que demandan de la extensión, de manera urgente, como son las nuevas maneras de comunicarse con la sociedad y de extraer las posibilidades que ellas aportan para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Atendiendo a estas consideraciones, los cambios generados en la sociedad, motivados por fenómenos como la globalización, presentan una realidad caracterizada por una altísima complejidad que amerita ser abordada con una visión integradora. Visto así, la Universidad no solo debe interpretar esa demanda social, esa necesidad solo enfocada a los problemas económicos, sino que debe ser un factor importante para promover el cambio social y el desarrollo del entorno.7

Es importante reconocer que universidad y comunidad forman parte del mismo sistema, en el sentido de que participación y colaboración de ambas partes contribuyen a la búsqueda de solución de los problemas, y a resolver las dificultades mediante acciones constructivas que potencien la implicación del sujeto comunitario. Es así que la extensión Universitaria tiene la cualidad de ser integradora, pues se nutre de los contenidos de los demás procesos, aunque tiene personalidad propia y totalizadora. Esta cualidad de la extensión Universitaria sustenta un nuevo paradigma para este proceso-función que descansa en un concepto amplio, diversificado con su consecuente aplicación en la práctica, asumiéndolo como un proceso formativo, dinámico, integrador y multifacético.4, 12

El trabajo de extensión universitaria se asume como una función sustantiva integradora, con énfasis en el componente extracurricular del proceso pedagógico que se inserta en un espacio y tiempo sociocultural para transformarlo cualitativamente, procesarlo científicamente y convertirlo en una actividad de desarrollo evolutivo, constante y sistemático para el binomio universidad-sociedad.13 Se concuerda entonces con el destacado intelectual latinoamericano Pablo Freire14, cuando plantea que la educación es una forma de intervención en el mundo; destacándose la visión universal y estratégica de la misma como fenómeno social, así como su impacto.

Entre las líneas de trabajo de la extensión universitaria se encuentran: promover la interacción universidad-sociedad en las diferentes manifestaciones culturales, a partir de la coordinación con las demás instituciones de los territorios, el acercamiento con artistas e intelectuales que desarrollan su labor fuera de la universidad, del potencial cultural que se desarrolle en ellas, y de los proyectos culturales comunitarios que de conjunto se establezcan, con el fin de enriquecer la vida sociocultural de la comunidad; investigar sobre el ideario martiano y su vínculo con la identidad nacional, la historia y la cultura cubanas, crear y asegurar el funcionamiento sistemático de las instituciones culturales universitarias identificadas como unidades artísticas: grupos de teatro, musicales, danzarios, de artes plásticas, coros, entre otros; de locaciones de promoción y presentaciones artísticas: bibliotecas, galería de arte, museos, salas de teatro, de historia, de video, eventos culturales, entre otras; y diversificar e incrementar las opciones culturales para el desarrollo de aficionados en la población universitaria y de las comunidades, a fin de consolidarlos de forma cualitativa y garantizar sus eventos a los diferentes niveles.4, 15-17

Hoy en día es de suma importancia señalar la estrecha relación que existe entre la Universidad-Estado-Sociedad, pues de esta manera se puede evidenciar que la primera tiene una función social, que influye y transforma su entorno, es decir, es un auténtico factor de transformación social; y por lo tanto, según sea el fin que se proponga, ayudará a construir una sociedad con unas determinadas características.1

El carácter totalizador de la extensión universitaria, que involucra a los otros procesos sustantivos en su seno, y la reciente identificación teórica del proceso extensionista en sí, conlleva que, en muchos casos, se confundan acciones de un proceso con otro, no se distingan las acciones investigativas y tecnológicas como extensionistas cuando se comportan como tal, o no se potencie su arista extensionista, y se denominen acciones extensionistas a las que no lo son, convirtiendo, y de hecho percibiendo, a la extensión como un gran saco. 5

En el contexto actual de Cuba, todo esto adquiere un relieve particular, debido a las características y objetivos prioritarios de nuestro proyecto social y el papel que desempeñan las universidades. Esta tarea formadora adquiere una dimensión especial ante el llamado realizado por la máxima dirección del país en pos de promover una cultura general integral en todos los ciudadanos cubanos para elevar su calidad de vida espiritual y comprender el mundo cada vez más complejo en el que se vive y se vivirá en el futuro. Al respecto, el máximo líder Fidel Castro explicó su alcance, definiendo este medular concepto del siguiente modo: "La cultura general debe ser integral, no podría concebirse sin cultura política, ni esta sin conocimiento de la historia de la humanidad, su desarrollo, sus frutos y enseñanzas, sin conocimiento de la política internacional y la economía mundial, sin conocimientos básicos de sus principales corrientes filosóficas desarrolladas por el hombre, así como de los avances de la ciencia moderna y sus probables consecuencias éticas y sociales. Nos limitamos con esto a citar solo algunos conceptos, todavía en desarrollo, de lo que debe calificarse como la masificación de una cultura general integral, en fin, los conocimientos mínimos que cada ciudadano de nuestro país debe alcanzar".3

El ámbito educativo es un escenario donde se favorecen procesos de aprendizaje, convivencia y crecimiento individual y social para el logro del bienestar integral de los estudiantes y su calidad de vida, es un lugar ideal para el desarrollo de acciones de promoción de la salud y de prevención de enfermedades, de amplio alcance y repercusión, ya que, como institución social, ejerce gran influencia en los estudiantes, de manera que sus familias y comunidad en general también se ven beneficiadas con dichas acciones. Sin embargo, aun cuando la salud constituye una condición esencial para el aprendizaje en las nuevas generaciones, resulta insuficiente el tratamiento que se ofrece a esta temática en lo relativo a la ubicación de contenidos de esta disciplina en el diseño curricular de las carreras de la Educación Superior en Cuba. De ahí que la extensión Universitaria ocupe esa laguna o brecha como proceso articulador, pues el desarrollo de una cultura en salud está muy vinculada a la cultura general integral.4

En la Educación Superior esto se ve favorecido con el desarrollo en las universidades cubanas de la última generación de Planes de Estudio, los Planes "D", que muestran una organización curricular más flexible dada por la estructuración del plan docente en tres espacios curriculares: el currículo base, el propio y el optativo/electivo, constituyendo este último el espacio con que cuentan los estudiantes para decidir individualmente cómo complementar su formación a partir de las propuestas realizadas por el centro, con lo cual se da respuesta también a los legítimos intereses de desarrollo personal.18

Por otro lado, los estudiantes de las ciencias médicas, los cuales son regidos por el Ministerio de Salud Pública, responden a estrategias diseñadas específicamente para esta esfera, las cuales no se corresponde precisamente con las programadas en el Ministerio de Educación Superior, a pesar de estar ambas instituciones insertadas en el mismo marco social. Esto se debe a la especial preparación que debe poseer el graduado en esta carrera, el cual debe contar con las herramientas necesarias y estar preparado para prestar su servicio en un medio fuera del territorio nacional y por demás adverso, entiéndase cualquier misión internacionalista.

Es por ello que en Cuba, el Ministerio de Salud Pública, que tiene a su cargo la formación de profesionales de la salud, viene realizando numerosos esfuerzos en este campo, dada la prioridad y necesidad de planificarla estratégicamente dada por la alta estimación que asume la extensión en cada uno de los proyectos académicos.19

De esta manera se contribuye a la «…idea de un individuo formándose inmerso en la comunidad a la cual pertenece, un estudiante que sustenta su aprendizaje en un encuentro de saberes con los actores sociales, como un modo de lograr una formación integral, crítica y comprometida».20 Resultados similares fueron reportados por Batista y col5, demostrando la importancia de la incorporación de la extensión al currículo, evidenciándose su rol formador al ponerlos en contacto con la realidad.

La participación de la comunidad educativa universitaria en el logro de metas debe darse en el marco de ese ejercicio responsable del juicio de los actos y del respeto a la libertad, la ética y la tolerancia dentro de una perspectiva de compromiso y pertinencia institucional. La sociedad demanda cada día más una mayor participación de la comunidad universitaria en los hechos sociales. Desde este punto de vista, el nuevo enfoque de la universidad debe contribuir decididamente a la solución de los problemas críticos que aquejan a la sociedad.

Si se considera a la extensión universitaria como una de las tres funciones sustantivas de la universidad para dar cumplimiento a su encargo social, y su influencia de forma integral, científica y no por espontaneidad, se colaborará en la formación de un egresado con mayores posibilidades de desarrollar su labor fundamental que está dirigida al trabajo de la Atención Primaria de Salud en interacción directa y constante con la comunidad intra- y extrauniversitaria en función de promover, prevenir, curar y rehabilitar. La promoción de salud en la atención primaria es uno de los ejes de la labor extensionista en la universidad médica cubana, coadyuva a elevar el nivel de conciencia y la capacidad de acción, tanto individual como colectiva, a través de sus proyectos en vertientes fundamentales como la comunidad universitaria y extrauniversitaria, con la identificación de las principales necesidades según el análisis de la situación de salud. 21, 22

Cuando se trabaja en el marco de situaciones reales, observar, comprender, razonar, dudar y decidir, deben convertirse en habilidades inseparables entre sí. Anticipar y mirar hacia el pasado de cada situación, avanzar y retroceder cuando sea necesario, analizar y sopesar cada decisión antes y después de encarar las acciones. Si las situaciones artificiales o simuladas, frecuentes en la educación, se diseñan y programan, las que surgen en situaciones auténticas, en cambio, son nuevas, con frecuencia imprevistas y hasta impredecibles, llegando incluso a generar asombro y temor por su ocurrencia, planteando así problemas nuevos, no rutinarios, que obligan a formular buenas hipótesis y a hallar nuevas soluciones.23

Este enfoque extensionista ha propiciado la interacción y participación activa de los implicados (estudiantes, docentes, investigadores, vecinos, obreros, adultos mayores, así como otros personajes comunitarios), lo que ha generado a su vez un compromiso social, un resultado palpable. Además, se contribuye al desarrollo de una Universidad Promotora de Salud, que promueve conocimientos, habilidades y destrezas para el propio cuidado y para la implantación de estilos de vida saludables en la comunidad universitaria, en correspondencia con el acuerdo 37/90 del 30 de octubre de 2000 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros donde se adopta a la Promoción de la Salud como la estrategia del Estado Cubano para desarrollar la salud del pueblo.5

En este sentido, se entiende que la extensión universitaria contribuye a la construcción de una identidad profesional comprometida con la realidad social, ya que se trata de un espacio que brinda a los estudiantes experiencias de intervención, así como la posibilidad de profundizar conocimientos sobre una temática o un campo social de su interés y sobre la función de extensión universitaria. Es aquí donde se evidencia la importancia de la extensión como guía política y proceso de formación en tanto implica la construcción de un conocimiento pertinente a las necesidades y potencialidades de la comunidad. La posibilidad de la articulación e integración de los procesos sustantivos universitarios es una manera más a través de la cual la universidad hace realidad su función social, poniendo al servicio de la sociedad los saberes que produce y enseña, y permitiendo a su vez un encuentro de saberes entre lo popular y académico, fomentando la colaboración entre la universidad y la comunidad, lo que implica la necesidad de planificar dispositivos curriculares de forma que se haga viable la formación en y con la comunidad, a decir de Buttazzoni y col 24: «Es en la práctica de extensión donde el saber académico se nutre y retroalimenta con el saber popular, en relación dialógica (…). Esto necesariamente conlleva a una transformación permanente del saber académico y de los propios universitarios».

Teniendo en cuenta que una de las misiones de la extensión se lleva a cabo mediante la labor de promoción de salud, es necesario señalar que en la actualidad afloran una serie de insuficiencias detectadas en estas actividades, dentro de las que caben señalarse la poco efectiva formación en promoción y educación para la salud, en ambos casos con una aplicación escasa a los problemas y necesidades de salud comunitaria; no se utiliza en todas las asignaturas de las carreras este enfoque, así como la poca motivación, pobre formación de las especialidades en un perfil comunitario y un escaso desarrollo en la investigación cualitativa, por lo que se hace complejo aplicar en la práctica la promoción de salud vía extensión Universitaria. Es por tanto necesario eliminar una serie de errores para perfeccionar la labor extensionista; para que se favorezca este cambio son necesarias una serie de rupturas que deben ir encaminadas a saldar la brecha entre el paradigma actual y el estado deseado para llevar a cabo con eficiencia el proceso de planificación de la extensión, y que atañen a elementos esenciales, tales como el predominio de un concepto estrecho, orientado solamente a determinadas áreas de la extensión. En la estrategia diseñada deben primar términos claves como el de enfoque social de la salud y el enfoque multidisciplinario y transdisciplinario de los contenidos.

Para poder llevar a cabo un proceso de planificación de la extensión universitaria cualitativamente superior en la Universidad Médica Cubana es necesario romper con algunos de los antiguos paradigmas establecidos. El nuevo paradigma descansa sobre un concepto amplio de la extensión universitaria, diversificado con su consecuente aplicación en la práctica, asumiéndolo como un proceso formativo, dinámico, integrador, multifacético, respaldado por un sistema de formación y capacitación, estimulación, comunicación y aseguramiento que hagan más efectiva dicha labor. Aún no se ha ganado suficiente conciencia de que la extensión le compete a todas las áreas universitarias y no es privativa de un departamento o área determinada. Para el logro de la instrumentación práctica de la extensión universitaria a partir del cambio de lugar de las políticas universitarias, es indispensable que la extensión deje de ser asociada a una dirección o departamento para convertirse en tarea de todos en los Centros de Educación Superior.6

Resulta esencial comprender el papel que puede jugar para la formación integral de los futuros profesionales una adecuada gestión del proceso de extensión universitaria, teniendo en cuenta las peculiaridades del contexto internacional y local en que se mueve la nueva universidad médica cubana. Se considera necesaria la comprensión abarcadora e integral de este proceso con un carácter holístico integrador y dinámico con un fuerte vínculo comunitario y social, pues la sociedad imprime un sello característico y refuerza constantemente favorables cualidades a la personalidad de estudiantes, profesores y de ella misma; también se cristaliza más concretamente la relación alumno-profesor-sociedad, de esta manera la función extensionista hace del estudiante un sujeto de promoción cultural en el territorio, en esa área de salud, introduciéndolo como un factor de cambio en la comunidad y recibiendo de ella los mejores valores que se han conservado, enriquecidos y atesorados mediante su propia historia, produciendo así una necesaria transformación de la personalidad en la medida en que se trasforma el medio.25

 

CONCLUSIONES

Sobre la base de que la Universidad constituye un potencial agente dinamizador del cambio social, puesto que forma a los futuros profesionales, dentro de ellos los pertenecientes al sector de la Salud; hay que tener en cuenta su indispensable función social, expresada esencialmente a través de la extensión universitaria asumiendo esta última un proceso formativo, dinámico, integrador, multifacético respaldado por un sistema de formación y capacitación, estimulación, comunicación y aseguramiento que hagan más efectiva dicha labor, por cuanto su desarrollo continuo es vital en la formación de una sociedad preparada para asimilar los diferentes escenarios y vivir a la altura de su época. La realización de este trabajo permitió comprender la importancia de la extensión universitaria en la universidades actuales, además, teniendo en cuenta el análisis histórico de su desarrollo, se pudo evidenciar la transición de su concepto, desde una visión estrecha a una conceptualización más amplia, aunque el reconocimiento de su importancia en la práctica dista hoy de su formulación teórica en una gran cantidad de instituciones.

RECOMENDACIONES

En la casa cubana de altos estudios, a pesar de haberse logrado avances notables en el desarrollo del trabajo extensionista, falta evidentemente trabajo por hacer. Ante esto, se hace un llamado a todo el personal estrechamente vinculado con el futuro egresado, para que logren involucrarlos más en las distintas etapas de dicho proceso, participando así como un ente activo, con la suficiente motivación y preparación, en su propia conversión como un profesional responsable con el momento que le ha tocado vivir.

 

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